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RETINOPATIA DIABÉTICA

Dra Pilar Calvo  |  Dra Beatriz Abadía

La retinopatía diabética proliferativa puede provocar un sangrado dentro del ojo con grave pérdida de visión. Es fundamental las revisiones periódicas con fondo de ojo y OCT.

Estructura del ojo

El ojo funciona de manera similar a una cámara de fotos: la luz atraviesa la lente y llega hasta el carrete; de forma parecida sucede en el ojo: la luz atraviesa el cristalino (la lente del ojo) y alcanza la retina. Desde la retina la imagen sale a través del nervio óptico y llega al cerebro por señales eléctricas.

La zona central de la retina se llama mácula. Esta área es la más importante para la visión central, la visión fina, ver bien los detalles… ya que con esta parte de la retina podemos diferenciar los colores, realizar actividades de visión cercana, la lectura, el reconocimiento de las caras… El resto de la retina es también importante sobre todo para el campo visual y la visión nocturna. El espacio entre el cristalino y la retina se rellena de una sustancia gelatinosa llamada vítreo.

A partir de los 50 años el cristalino se va opacificando poco a poco (en vez de estar transparente se vuelve turbio) y entonces se denomina catarata. En los pacientes diabéticos la catarata suele desarrollarse antes y con mayor rapidez que en el resto de pacientes.

¿Cómo se produce la retinopatía diabética?

En los pacientes diabéticos, con los años, el azúcar elevada en sangre va causando poco a poco daño en los vasos sanguíneos del organismo (ojos, riñones, pie…) En el caso del ojo, va afectando a la circulación que hay en la retina haciendo su estructura más débil y creando fugas de líquido (edema). Esta falta de riego produce poca oxigenación en la retina. Esto puede verse clínicamente al realizar un fondo de ojo. El oftalmólogo especialista en retina pone unas gotas para dilatar la pupila y, a través de unas lentes especiales de exploración, puede ver el ojo por dentro de forma indolora y valorar las lesiones producidas por la diabetes.

En cuanto aparecen las primeras lesiones decimos que el paciente presenta retinopatía diabética. Según la gravedad observada, se clasifica la retinopatía diabética en: leve, moderada, severa y proliferativa (de menor a mayor afectación de la retina). Cuando se afecta especialmente la circulación de la mácula, aparece  acúmulo de líquido en la misma causando edema macular diabético.

La retinopatía proliferativo es la forma más grave. Se produce cuando la falta de oxigenación de la retina es tan importante que el propio ojo genera nuevos vasos (neovasos), los cuales crecen de manera descontrolado por la superficie de la retina y tienen un riesgo altísimo de sangrar por dentro del ojo.

Si el sangrado es muy grave se puede desarrollar un desprendimiento de retina y perder la visión en muy poco tiempo si no se pone tratamiento. La diabetes es la causa más frecuente de ceguera legal en pacientes en edad laboral (18-65 años).

¿Qué síntomas genera la retinopatía diabética?

El paciente no nota nada hasta que la enfermedad está muy avanzada y se produce un sangrado (hemorragia vítrea). Por esto es muy importante que los pacientes diabéticos vayan periódicamente al oftalmólogo especialista en retina para la realización de un fondo de ojo.

Si hay una hemorragia, el paciente nota manchas en su campo visual e incluso perdida completa de la visión si el sangrado es muy importante

Fondo de ojo con retinopatía proliferativa y hemorragia vítrea

Tratamiento de la retinopatía diabética

El control de los niveles de azúcar en sangre es muy importante para el control de la enfermedad. Cuando aparecen estos síntomas en el ojo es importante un trabajo conjunto con el endocrino o con el medico de familia para intensificar el tratamiento y animar y apoyar al paciente para conseguir un buen control de los niveles de glucosa en sangre.

 

Es importante que usted se familiarice con el concepto de hemoglobina glicosilada; es un parámetro que se mide en una analítica de sangre y  que nos indica el control de glucosa que usted ha tenido en los últimos 3 meses. Es como un resumen de cómo han estado los valores de azúcar en los últimos 3 meses y es más fiable que una medición de azúcar aislada. En general, niveles por debajo de 7 indican un buen control de la diabetes. Si su nivel es mayor de 8 (y sobre todo mayor de 10) el control de la diabetes no es bueno.

 

A día de hoy, el tratamiento para la retinopatía diabética proliferativa es la panfotocoagulación (láser). Se trata con láser toda la retina periférica para que los neovasos se cierren y no sangren.

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Fondo de ojo tras realizar tratamiento con láser (panfotocoagulación).

Si ya existe un sangrado (hemorragia vítrea) o desprendimiento de retina, habrá que realizar cirugía (vitrectomía). También algunos pacientes pueden necesitar medicación inyectada dentro del ojo (antiangiogénicos o corticoides). Habrá que estudiar cada caso individualmente y pueden ser necesarios los tres tipos de tratamiento para controlar la enfermedad. Su oftalmólogo especialista en retina le recomendará el mejor tratamiento para usted.

Gracias a estos tratamientos se ha reducido los casos de ceguera por culpa de la diabetes de forma muy importante.