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DEGENERACIÓN MACULAR ASOCIADA A LA EDAD

Dra Pilar Calvo  |  Dra Beatriz Abadía

Es la causa más frecuente de ceguera en los pacientes mayores de 65 años. Con las inyecciones intraoculares y seguimiento adecuado podemos frenar la enfermedad y mantener su visión.

La degeneración macular asociada a la edad es la causa más frecuente de ceguera en personas mayores de 55 años.

 

Hay dos tipos: la degeneración macular seca o atrófica y la degeneración macular húmeda o exudativa.

 

En general, la degeneración macular seca es de progresión lenta y va quitando visión poco a poco, durante años; mientras que la degeneración macular húmeda causa una pérdida muy grave de visión en muy poco tiempo por lo que requiere tratamiento lo antes posible.

 

Como su nombre indica, el principal factor de riesgo es la edad, así que a partir de los 55 años pueden empezar a aparecer los primeros signos con lo que conviene realizarse un fondo de ojo sobre todo si tenemos antecedentes directos (el padre o la madre) con esta enfermedad ya que tiene una carga genética importante. A partir de los 65-70 años esta enfermedad es cada vez más frecuente y aumenta exponencialmente el riesgo a mayor edad.

 

Otros factores de riesgo son: el tabaco, una persona fumadora tiene cinco veces más riesgo de desarrollar degeneración macular asociada a la edad. La raza blanca, el sexo mujer, la obesidad y la hipertensión arterial mal controlada son otros factores de riesgo, así como la exposición a luz solar durante mucho tiempo sin protección y los ojos de color claro (iris azul).

 

Para la degeneración macular seca no existe tratamiento efectivo (ni gotas ni cirugía) pero sí que hay una serie de medidas que nos pueden ayudar al enlentecer la progresión. Estas medidas son: utilizar protección solar para los ojos, tomar suplementos alimenticios formulados según AREDS, dejar el tabaco, una alimentación rica en verduras y omega 3 y lo que es más importante: vigilar nuestros ojos gracias a la rejilla de Amsler.

 

Esta rejilla hay que mirarla con las gafas de leer (si usted las usa), tapando un ojo cada vez y fijando la vista en el punto central. Si vemos las líneas torcidas o nos aparece una mancha negra fija en alguna zona de esta rejilla, tenemos que acudir a urgencias lo antes posible.

Rejilla de Amsler normal (líneas rectas) y alterada (líneas torcidas).

En función de la gravedad de la degeneración macular seca hay que acudir a revisiones periódicas con su oftalmólogo entre cada seis y 12 meses (variable según cada caso). Es muy importante además de realizar en fondo de ojo en cada visita realizar también una OCT.

Fondo de ojo derecho con Degeneración macular seca (lesiones amarillas centrales)

OCT son las siglas en inglés de tomografía de coherencia óptica. La OCT es una prueba diagnóstica que equivaldría a realizar un TAC o escáner del ojo por dentro, pero es muy rápida, no invasiva y aporta muchísima información sobre el estado de la mácula. Utiliza tecnología laser para obtener imágenes de alta calidad de la mácula por dentro (sus capas) y nos ayuda a diferenciar la degeneración macular seca de la húmeda si tenemos dudas y también nos ofrece datos sobre el pronóstico, riesgo de conversión de degeneración seca a húmeda, desarrollo de atrofia o fibrosis… Es obligado y fundamental realizar esta prueba en cada consulta.

OCT de alta resolución de un paciente con mácula sana (sin alteraciones).

Si aparece degeneración macular húmeda hay que poner el tratamiento lo antes posible. Esto es frecuente después de unos años con degeneración macular seca y  significa que dentro del ojo, la mácula produce una neovascularización (como una pequeña “vena” que sangra y acumula sangre y líquido). Si no se pone tratamiento lo antes posible, se desarrollará una cicatriz en el centro de la mácula que nos quitará toda la visión central (reconocer las caras, leer, manualidades, cualquier actividad de cerca…) y ya no podrá recuperarse.

Degeneración macular húmeda con gran hemorragia macular.

Sin embargo, con tratamiento adecuado, el paciente no solo dejará de perder visión, sino que puede recuperar mucha de la visión perdida (esto es variable en función de cada caso).

El tratamiento consiste en una serie de inyecciones intraoculares de un medicamento de la familia de los antiangiogénicos.  Pinchar en el ojo suena horrible pero no es horrible, lógicamente se hace bajo anestesia; se ponen gotas para dormir el ojo y que el paciente no sienta dolor.

Se realiza la inyección con una aguja muy muy fina y se introduce el medicamento.

Normalmente el primer año se requieren de 7 a 9 inyecciones intraoculares; se suele empezar el tratamiento con 3 inyecciones mensuales consecutivas. Esto es variable en función de cada paciente.

Es muy importante que después de la inyección mantenga una correcta higiene de las manos, se toque los ojos lo menos posible (mejor si no los toca para nada) y evite cualquier forma de contaminación con los ojos (polvo, suciedad…) ya que el riesgo más importante asociado a la inyección sería una infección llamada endoftalmitis. Esta infección es muy poco frecuente pero es muy grave así que si después de la inyección nota un dolor muy muy fuerte o pérdida grave de visión tiene que acudir a urgencias lo antes posible.

Para mantener una buena visión y que el medicamento funcione correctamente es muy importante que el paciente acuda a todas las visitas y se ponga todas las inyecciones que su especialista en retina le recomiende. El tratamiento suele durar muchos años y especialmente los dos o tres primeros años se necesitan muchas inyecciones. Con el tratamiento no solo se deja de perder visión sino que se puede ganar y sobretodo mejorar la metamorfopsia que es la deformación de las imágenes. Si no se pone el tratamiento de forma correcta el paciente perderá la visión central de forma irreversible ya que se produce una cicatriz denominada cicatriz disciforme o fibrosis subretiniana que es incurable a pesar del tratamiento.

Normalmente los dos ojos empiezan con degeneración macular seca y uno de los dos de repente se transforma en húmeda. Cuando uno tiene un ojo con la forma húmeda puede ser que en los cinco siguientes años el otro ojo también se transforme a húmeda.

Si le están poniendo inyecciones para un ojo y de repente nota una pérdida de visión importante o que se le tuercen las líneas en el otro ojo debe acudir a urgencias lo antes posible.

Si usted tiene degeneración macular sus hijos deberían realizarse una exploración de fondo de ojo y una OCT a partir de los 50-55 años para ver si también han heredado esta enfermedad.

OCT de alta resolución de un paciente con degeneración macular húmeda

Especialista en retina realizando una inyección intraocular