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TROMBOSIS VENOSA DE LA RETINA

Dra Pilar Calvo  |  Dra Beatriz Abadía

Tras una trombosis venosa de retina hay que hacer un estudio cardiológico y de factores de riesgo cardiovascular completo para el paciente. Puede ser un signo de alarma importante.

Estructura del ojo

El ojo funciona de manera similar a una cámara de fotos: la luz atraviesa la lente y llega hasta el carrete; de forma parecida sucede en el ojo: la luz atraviesa el cristalino (la lente del ojo) y alcanza la retina. Desde la retina la imagen sale a través del nervio óptico y llega al cerebro por señales eléctricas.

La zona central de la retina se llama mácula. Esta área es la más importante para la visión central, la visión fina, ver bien los detalles… ya que con esta parte de la retina podemos diferenciar los colores, realizar actividades de visión cercana, la lectura, el reconocimiento de las caras… El resto de la retina es también importante sobre todo para el campo visual y la visión nocturna. El espacio entre el cristalino y la retina se rellena de una sustancia gelatinosa llamada vítreo.

¿Qué síntomas genera?

El paciente suele  presentar pérdida de visión de forma brusca e indolora. Aparece visión borrosa central y a veces visión distorsionada. Normalmente sólo se afecta un ojo.

Imagen de fondo de ojo de trombosis de rama inferior

¿Qué una trombosis venosa de la retina?

Es una obstrucción de una vena de la retina que impide el correcto drenaje de la sangre. La trombosis puede producirse en una parte del ojo (obstrucción de rama) o de su totalidad (obstrucción central). En la zona obstruida se producen hemorragias y edema (líquido) en la retina. Los factores de riesgo para sufrir una trombosis de retina son: tensión arterial alta, niveles de colesterol alto en la sangre, diabetes, tabaco, edad y factores géneticos.

¿Cómo se diagnostica?

Generalmente con la sintomatología del paciente y el examen del fondo de ojo el oftalmólogo lo diagnosticará. Aunque para una graduación de la gravedad pueden ser necesarias una angiografía fluoresceínica y una tomografía de coherencia óptica (OCT). La primera prueba nos ayuda a distinguir entre las trombosis venosa con componente isquémico (no llega oxigeno a la retina) y las no isquémicas. Esta prueba se le realiza inyectando un contraste por vena y realizando fotografías del fondo de ojo para estudiar su circulación. Esto es importante a la hora de vigilar al paciente y decidir tratamiento.

Para valorar si la mácula tiene edema (líquido) o no es imprescindible realizar una OCT (siglas en inglés de tomografía de coherencia óptica). La OCT es una prueba muy rápida (dura unos segundos), indolora e inocua, que consiste en realizar un escáner de la retina y mácula por dentro. A través de una tecnología láser, esta prueba permite ver todas las capas de la mácula por dentro y diagnosticar cualquier alteración (ya sea por la diabetes o por otras causas). También es muy importante para monitorizar la respuesta al tratamiento y ver la evolución del paciente.

OCT de paciente con trombosis venosa y edema macular

¿Cómo se trata?

Es importante un control de sus factores de riesgo cardiovascular como la  tensión arterial, azúcar, colesterol así como dejar de fumar, hacer ejercicio y  tener hábitos de vida saludables.

No existe tratamiento que cure la trombosis pero si para las complicaciones que genera: el edema macular que es el causante de la disminución de la visión, el crecimiento de nuevos vasos anómalos (neovasos) en la retina como consecuencia de la falta de oxigeno (en las formas isquémicas) y el sangrado en la cámara vítrea.

El tratamiento del edema macular secundario a la trombosis consiste en pinchar dentro del ojo medicaciones especiales. Hay 2 familias de fármacos: antiangiogénicos y corticoides intravítreos. Estos fármacos disminuyen el edema (hacen que desaparezca ese líquido en la retina), y además los antiangiogénicos tienen un efecto de regresión sobre el crecimiento de nuevos vasos (hacen que vayan desapareciendo poco a poco).

Su oftalmólogo especialista en retina le recomendará el mejor tratamiento para usted. Este tipo de inyecciones las realizamos con anestesia tópica (gotas) y no son dolorosas. El paciente suele requerir varias inyecciones durante los primeros años de la enfermedad. Con el tratamiento no sólo dejará de perder visión sino que en general los pacientes pueden ganar visión de forma significativa.

Para evitar el crecimiento de nuevos vasos también disponemos de láser. En el caso de que surjan complicaciones como la hemorragia vítrea puede requerirse tratamiento con cirugía para limpiar la sangre (vitrectomía).