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HIDRODISECCIÓN DEL AGUJERO MACULAR

HIDRODISECCIÓN DEL AGUJERO MACULAR

Los doctores Tina Felfeli y Efren D. Mandelcorn han publicado este año en la revista Retina un nuevo abordaje quirúrgico para el tratamiento de agujeros maculares (AM) grandes (diámetro >400 micras), crónicos (pérdida de AV central >2 años o diagnóstico > 1 año) y persistentes (fracaso de vitrectomía previa). Por ello me parece interesante destacar algunos contenidos del mismo:

Como nos comentan en este artículo, el tratamiento quirúrgico estándar para el tratamiento del AM es la vitrectomía, el pelado de MLI, el intercambio fluido-gas y el posicionamiento boca abajo. Pero a pesar de los avances quirúrgicos, en torno a un 10% de los AM no cierran y el éxito de cierre en los AM persistentes está alrededor de un 46%; en el caso de los AM crónicos en torno a un 33-80% y de los AM grandes de un 56%, aproximadamente.

Todavía hoy en día no existe un claro consenso para el tratamiento de estos AM y se usan diferentes técnicas como: el flap invertido de la MLI, el flap libre de MLI, el flap capsular autólogo, flap autólogo de retina neurosensorial. Cada una de estas técnicas con sus limitaciones y su complejidad.

En este artículo nos presentan una técnica que se basa en la hidrodisección del AM. El objetivo de la técnica es despegar las adhesiones entre la retina y el epitelio pigmentario (EPR) introduciendo fluido en el AM, de esta manera los bordes del AM se hacen más móviles y se pueden acercar con más facilidad. Para ello realizaron una VPP 23g, usaron triamcinolona para la vitrectomía y comprobado de la hialoides. La MLI la pelaron gracias a la tinción del verde de indocianina y usando la cánula de extrusión con borde de silicona activaron el reflujo a nivel del AM, con esto consiguieron despegar las adhesiones entre el EPR y la retina a nivel de los bordes del AM. En un segundo paso, con la misma cánula en aspiración pasiva acercaban los bordes del AM.

 

Tras esta parte de la cirugía realizaban el intercambio fluido gas (SF6 o C3F8) e indicaban al paciente que estuviera 5 días posicionando la cabeza hacia abajo.

Esta técnica la realizaron a 39 pacientes con AM con un diámetro medio de 549 micras.

El cierre anatómico fue de un 87,2% (34 de 39), la mejora de AV se observó en el 94,9% (37/39) y una ganancia de igual o más de dos líneas de visión se consiguió en el 79,5% de los pacientes (31/39). De los AM que cerraron todos tuvieren un cierre tipo 1 (sin defecto neurosensorial). El seguimiento estuvo de media en torno a los 10 meses.

Por tanto, concluyen que con esta técnica han conseguido mejoras anatómicas y funcionales en este tipo de AM.